
Corrió el pequeño, con la cara bañada en lágrimas,
hacia su abuelo y le dijo confuso y enojado: - Abuelo, me mordió un perro,
estaba lastimado y yo quise curarlo, y él me mordió... - Huguito -le dijo el abuelo,
mientras le miraba la mordedura-
no te mordió el perro, te mordieron sus heridas.
Maru
1 comentario:
Que palabras con hondo mensaje.....besitos amiga y gracias por compartirlas con nosotros, un abrazoooooo
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